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Félix J. Palma (1968)

Las lágrimas de Lorenzo
Pre-Textos, 2002

Félix J. Palma, nacido en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en 1968, colaborador habitual de varios periódicos andaluces en los que publica críticas literarias, inició su carrera como cuentista en 1998 con la publicación de El vigilante de la salamandra .

Con este primer libro de relatos Palma inicia el desarrollo de un universo propio donde busca, según sus propias palabras, "reventar la realidad, demolerla mediante lo fantástico o utilizando el absurdo, llevando al límite situaciones cotidianas".

Sus siguiente libro de narraciones breves, Métodos de supervivencia , fue publicado un año más tarde. En el año 2002 aparecerían los libros de relatos Las interioridades , con el que ganó el Premio Tiflos de Cuento, y Las lágrimas de Lorenzo .

Los arácnidos , obra compuesta por 8 cuentos, fue merecedora del I Premio Iberoamericano de Relatos Cortes de Cádiz y publicada en el año 2004.

Ha participado en los volúmenes de relatos colectivos Almacén de aventuras (1998), Nosotros los solitarios (2001) y La ciudad escrita (2001), y sus cuentos han sido recogidos en las antologías Fabricantes de sueños (1999), Lo que cuentan los cuentos (2001) y Pequeñas resistencias (2002).

Palma es autor además de la novela La hormiga que quiso ser astronauta (2001), donde vuelca sus principales obsesiones: "La mano negra del azar, el fracaso amoroso, la épica de lo trivial, la soledad o lo absurdo".

Las lágrimas de Lorenzo

"Cada escritor –dice el cuentista Félix Palma- debe conocer los mimbres con los que se hace su mundo, y lo que pasa con mis relatos es que como siempre suelen ser inverosímiles, muy extraños, muy insólitos, los tengo que sostener con el lenguaje y eso me gusta, hacer creíble una situación haciendo contraste entre ese mundo onírico por el que se va desarrollando la acción sin perder de vista la realidad más cotidiana como contrapunto de la historia".

Para todos sus relatos Palma sigue el esquema del cuento de estructura clásica: "enganchar al lector desde la primera línea, conducirlo y llevarlo a un final sorprendente e imprevisible". "Es el cuento que me interesa como lector y como escritor, el que surge con Poe y continúa con Borges y Cortázar", añade el autor.

En Las lágrimas de Lorenzo , el autor cruza dos de sus marcas de fábrica: las historias de amor y desamor, narradas con un punto de amargura y otro de ternura y complicidad, y las situaciones absurdas llevadas implacablemente a un desenlace coherente.