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Calvo, Javier (1973)

El dios reflectante
Mondadori, 2003

Javier Calvo nació en Barcelona en 1973, es traductor, ha coordinado los almanaques de nueva narrativa española “After Hours” y colabora habitualmente como crítico literario en el diario El País . Ha traducido, entre otros autores, a Ezra Pound, Ted Hughes, Edward Said, J. M. Coetzee, Chuck Palahniuk, Patrick McGrath y David Foster Wallace.

Como escritor debutó en el año 2001 con el libro de relatos Risas enlatadas . Su primera novela, titulada El dios reflectante y publicada en el año 2003, ha sido la ganadora del II Premio Órbitas, galardón convocado por el colectivo crítico-literario compuesto por jóvenes autores y periodistas de Barcelona llamado “La Gancho Divine”, y dirigido a autores en lengua castellana menores de 45 años.

El dios reflectante

Un cineasta japonés, niño prodigio, que se propone rodar una película de artes marciales de arte y ensayo titulada “Estupidez terminal”, víctima del acoso de su neurótico ex novio, un productor de modales mafiosos, y una adolescente chiflada que se ofrece como conejillo de indias de las vejaciones psicológicas más delirantes, son algunos de los personajes de la primera novela de Javier Calvo. Se trata de una obra coral, caracterizada narrativamente por la osadía formal y el sentido del humor, tan amoral como incisivo , donde la extrañeza de la vida cotidiana convive con monstruos nacidos del miedo, el ansia y la violencia.

El libro tiene dos ejes: la ruptura sentimental del director con su novio, sobre la que pivotan las relaciones emocionales de los personajes; y, por otra parte, “la vida artística en sí, donde uso la metáfora del monstruo, Godzilla, para hacer referencia al artista, un ser que se interpone en las relaciones sanas de los demás”, explica el autor. El título de la obra, El dios reflectante , procede de una canción del grupo Marilyn Manson que fue prohibida en EE.UU. por incitar supuestamente al suicidio, “es una alusión –explica Javier Calvo– al solipsismo que reina en la mente del creador, ese creer que, al matarse uno mismo, se destruye el universo”.